10. La cuarta transformación (social) en la perspectiva internacional comparada.

El debate público mexicano sobre la política social está obstaculizada por una perspectiva terca y provincial, donde todo lo que no es familiar, rápidamente es apartado y visto como ridículo o peligroso. En este texto, discutiremos tres políticas sociales clave de la cuarta transformación a través del lente de la comparación con otros países (latinos). Como demostraré, muchas de las políticas clave de la 4T están lejos de ser ideas locas, sino que son adaptaciones de fórmulas intentadas y probadas de las que México se ha perdido en el pasado.

Los medios nacionales mexicanos y las redes sociales ponen atención  al sinfín de iniciativas políticas como nunca antes lo habían hecho.  Además de la sobrecarga de prejuicios clasistas, el alcance profundo de esa discusión es impresionante: frecuentemente hablamos de ellos como si solo existieran en México y como si el presidente las inventara al momento. Detrás de esas ideas erróneas hay varias críticas que afirman que las políticas clave de la 4T son ‘improvisadas’,  ‘ridículas’ o ‘peligrosas’. Cuando se hacen comparaciones internacionales con naciones europeas de izquierda que tienen similares agendas de políticas, son encaradas con actitudes malinchistas diciendo que dichas políticas no pueden funcionar en México. Solamente la comparación internacional con otros países latinoamericanos es permitida y el único punto de referencia desde el 2006 ha sido Venezuela.

La comparación esconde más de lo que revela. Bajo las tres pasadas administraciones, México se ha retrasado seriamente en comparación con otros países latinoamericanos en cuestión de política social y desarrollo social. Somos el único gran país latinoamericano que no ha reducido la pobreza e inequidad significativamente desde el comienzo del siglo XXI, a pesar de que nuestro desarrollo económico básico iguala o supera a la mayoría. Una diferencia clave es que varios países han elegido (o tenían permitido elegirlos) gobiernos socialistas demócratas comparables a los nuestros a principios de este siglo. Si no es el caso, como en Colombia, por lo menos han adoptado políticas sociales que México ha dejado pasar. La siguiente tabla que contiene las tasas de pobreza durante los gobiernos latinoamericanos de ‘izquierda’ del 2005 al 2012, hablan por sí solas[1]. Tome en cuenta que la medida de pobreza utilizada fue calibrada por razones comparativas, de acuerdo a medidas domésticas, nuestra tasa de pobreza actual sobrepasa el 50 por ciento.

  Pobreza en 2005 Pobreza en 2012
Argentina 24.8 4.3
Bolivia 63.9 36.3
Brasil 36.4 18.6
Chile 13.7 10.9
Uruguay 18.8 6.1
México 31.7 37.1

Mientras que los factores económicos juegan un papel, los expertos concuerdan que mucho tienen que ver las políticas de inclusión social que esos países han implementado. Lejos de direccionar a México hacia nuevas aguas misteriosas, la 4T está alcanzando lo que históricamente a la gente se le ha negado. En el resto de este ensayo discutiré tres políticas clave.

La primera es el financiamiento estudios a niños de preparatoria, llamado ‘Beca Benito Juárez para Jóvenes de Educación Media Superior’: otorga 1,800 pesos a familias pobres cada bimestre durante un periodo de diez meses, para la inscripción de sus hijos en las escuelas. Esto es a lo que se le llama ‘transferencia monetaria condicionada’ (TMC), una política de innovación que se popularizó por su éxito en Brasil y que después se esparció por la mayoría de los grandes países latinoamericanos. El programa de México construye sobre experimentos de menor escala con el mismo principio del gobierno de EPN (y de otros pioneros de los 90s).  Como la gente recibe ayuda solo con la condición de que hagan algo positivo, el objetivo de la TMC es doble: a) apoyar a un grupo social que necesita ayuda desesperadamente, y b) fomentar la inscripción en servicios clave, en este caso, la educación. Es crucial entender que estas políticas obligan y facilitan al mismo tiempo. De acuerdo con la OCDE, en 2017, el 62.3% de los adultos mexicanos tuvieron un nivel educativo inferior al de secundaria[2]. En otras palabras, la mayoría abandonó sus estudios, en muchos casos para trabajar y poder dar lo necesario a sus familias (mientras que usted se queja de prácticas en el extranjero).  Por lo tanto, las transferencias monetarias condicionadas (y no cupones para libros o uniformes) es justo lo que necesitamos. Si su opinión en el tema está deformada por un meme de un chico con una cerveza, sepa que investigaciones indican que estos programas han sacado a millones de personas de la pobreza y las ha mantenido más tiempo en las escuelas. Asimismo, indican que las familias tienden a gastar dicho dinero en bienes y comida.

Una de las más importantes maneras de ‘ponerse al corriente’ de esta cuarta transformación fue el incremento de las pensiones, bajo el ‘Programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores’: esto permite a aquellos de 68+ años (65 años en el caso de indígenas) registrarse por un beneficio de +- 1,300 pesos mensuales. Primero se debe apreciar el origen histórico de esta corrección tardía. En 1995, México abolió el definido sistema de beneficio y lo remplazó con un sistema individualista de contribución para los empleados formales.

Esto era menos generoso y su resultado fue un México con las cifras más bajas de pensión de retiro,  en comparación con los demás países industrializados. Dado que la mayoría de los mexicanos adquieren su ingreso del empleo informal o autoempleo, dicha contribución era problemática y dejaba fuera a millones[3]. En el 2013, el gobierno de EPN (re) añadió pensiones públicas garantizadas, pero solo pagó la mitad del programa. La universalidad del nuevo programa (cualquiera puede reclamar) encaja con tendencias políticas en América Latina, donde la cobertura de la pensión ha incrementado dramáticamente en las últimas décadas. Varios países atravesaron la misma la de privatización en los 90s, pero a diferencia de México, en el siglo XXI países como Brasil, Chile, Argentina y Bolivia eligieron renacionalizar y universalizar sus pensiones (mínimas). Evitar un modelo comercial  y de contribución significa que también la gente que ha trabajado fuera del sector formal o que ha brindado trabajo no pagado puede evitar morir de hambre en la vejez. Esto beneficia particularmente a las mujeres. Note usted que una pensión universal no requiere que uno se retire, lo que es cuestionable en términos de eficiencia (por una parte, muchos conservadores ricos reclaman esto, mientras que critican a la 4T por la otra parte). Sin embargo, dada la cantidad de empleo informal y el monto de la pensión, hacerla complementaria al ingreso ganado es una opción entendible. Duplicar la pensión es sólo el primer paso, el restablecimiento de la deuda histórica hacia la clase obrera requiere futuros incrementos que saquen a los adultos mayores no sólo de la pobreza extrema, sino que de la pobreza en general.

Por último, discutiremos la activación del mercado laboral con el programa ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’: este programa ofrece a jóvenes de entre 18-29 años en necesidad de empleo o educación, un ingreso de 3600 pesos mensuales durante un plazo máximo de un año. Este proyecto es más innovador que los anteriores, pero merece mayor explicación ya que es el más malentendido (intencionalmente). Para empezar, NO se paga a la gente por no estudiar o trabajar, sino que hace lo contrario: esto toma la forma de unas prácticas pagadas (¡trabajo!) o apoyo para sus estudios superiores. Segundo, esto realmente es un subsidio a empresas (y universidades), ya que estas  pueden contratar personal en entrenamiento mientras que el gobierno paga su salario (el cual está por encima de la línea de pobreza). Mientras que el programa es más innovador que los otros dos previamente expuestos, una comparación internacional ayuda a explicar. México era el único país industrializado que en 2017 gastó 0% de su PIB en políticas de mercado laboral (‘dar trabajo a la gente’). Mientras que se gastó casi nada, países como Brasil, Argentina y Chile incrementaron significativamente su gasto en dichas políticas desde el comienzo del siglo. Por ejemplo, el ‘Programa Nacional de Estímulo ao Primeiro Emprego’ que existió en Brasil en el 2003 funciona de manera similar a ‘Jóvenes Construyendo el Futuro’, ya que daba subsidios a empresas para que contrataran a jóvenes que no habían trabajado antes. Estas son experiencias útiles de las cuales se puede aprender.

Para finalizar este ensayo, quiero regresar a la pregunta de por qué seguir discutiendo las políticas sociales como si AMLO las hubiera inventado ayer. En parte, esto viene de la interminable necesidad de proyectar todo lo que el gobierno hace como ‘ridículo’ y ‘sólo en México’. Sin embargo, parte de la culpa recae también en el propio gobierno, que impide comparaciones y se ha comercializado a sí mismo en un discurso nacional. Mucho se puede aprender de estas comparaciones, no sólo para explicar, sino para también mejorar nuestras políticas imperfectas. Aunque nunca se ha dicho con palabras oficiales, el gobierno de México cae en el campo del socialismo demócrata.            No hay vergüenza en eso, ya que los países que se han moldeado en este sistema no sólo son los más (socialmente) exitosos en América Latina, sino que también, globalmente tienen los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano.

Para finalizar este ensayo, quiero regresar a la pregunta de por qué seguir discutiendo las políticas sociales como si AMLO las hubiera inventado ayer. En parte, esto viene de la interminable necesidad de proyectar todo lo que el gobierno hace como ‘ridículo’ y ‘sólo en México’. Sin embargo, parte de la culpa recae también en el propio gobierno, que impide comparaciones y se ha comercializado a sí mismo en un discurso nacional. Mucho se puede aprender de estas comparaciones, no sólo para explicar, sino para también mejorar nuestras políticas imperfectas. Aunque nunca se ha dicho con palabras oficiales, el gobierno de México cae en el campo del socialismo demócrata.            No hay vergüenza en eso, ya que los países que se han moldeado en este sistema no sólo son los más (socialmente) exitosos en América Latina, sino que también, globalmente tienen los primeros lugares en el Índice de Desarrollo Humano.


Traducido por María Muñoz


[1] https://www.cepal.org/en/publications/37627-social-panorama-latin-america-2014?fbclid=IwAR1iIFy0FBKV-GRZujy-QesFgFI3W7dpFBrPiBiwRvwLhlelIIgq0RNRe4c

[2] https://data.oecd.org/eduatt/adult-education-level.htm

[3] https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—americas/—ro-lima/documents/publication/wcms_245889.pdf

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